La decisión estaba tomada…Polonia. Éste
lugar me iba a acompañar durante siete meses de mi vida. Con
apenas información sobre el país, la gente, la cultura
y con una gran mochila llena de ilusión y miedos, de prejuicios
y de no prejuicios todos mezclados sin escrúpulos me aventuré
a vivir la experiencia de vivir en un lugar desconocido hasta el momento.
Esta es una de las tantas historias que viajan en boca de la gente que
ha participado en EVS. Ésta es sólo mi historia, pero
espero que tras leerla la podáis llegar a hacer vuestra.
Después de haber participado en otros programas de voluntariado
(Programa de Jóvenes Cooperantes del Gobierno Vasco) y de haber
viajado a diferentes países para participar en diferentes proyectos
tenía la sensación de que todavía tenía
que ir más allá en cuanto a mi experiencia…hasta
entonces siempre había estado acompañada de voluntarios
vascos en los lugares que había visitado y siempre me quedaba
la sensación de que por una razón u otra no conseguía
integrarme con la gente local debido principalmente por refugiarme más
en la vida de los voluntarios…por esta razón decidí
intentar tomar parte en un proyecto donde la única extranjera
fuera yo, a pesar de todos los pros y los contras que pudieran surgir…
Así, me animé…la verdad es que me costó contactar
con una asociación que me pudiera enviar a un país donde
hiciera mi EVS. No fue fácil, ya que en el País Vasco
no hay apenas asociaciones que estén realmente involucradas en
temas de EVS. Agradezco a las personas que me ayudaron a encontrar la
asociación Inter Europa, ya que sin ellos no hubiera podido ponerme
en contacto.
Una vez me puse en contacto con ellas, nos citamos un día de
primavera en Logroño y allí hablamos tranquilamente…trate
de explicarles porqué EVS, porqué quería que mi
país de destino fuera del Este de Europa, porqué me apetecía
un proyecto sobre medioambiente o en relación con niños
y jóvenes…y en fin, así llegamos al punto de que
sí, tenían que ayudarme a encontrar mi proyecto.
Esta tarea tampoco fué nada fácil…los siguientes
días fueron difíciles, había que tomar una decisión
en poco tiempo, y los proyectos eran muchos. De esta manera, dos proyectos
al final fueron los que me hicieron comerme la cabeza durante unos días…Polonia
o Lituania…difícil decisión. Al final decidí
Polonia, ya que el proyecto me parecía más interesante,
a pesar de admitir que Lituania es un país muy interesante para
mí…
Pasó tiempo desde que aceptaron el proyecto en sí desde
Polonia, pero a partir de ahí todo fue muy rápido…ahora
le tocaba a mi asociación rellenar todo tipo de papeleo y a mí
de organizarme y terminar todo lo que hasta en el momento estaba haciendo…
Las semanas antes de irme fueron bastante estresantes y confusas, ya
que me tenía que despedir de todas las personas cercanas a mí
para irme a un lugar que realmente no conocía..además
algunas personas no entendían porqué quería irme,
me preguntaban qué se me había perdido en Polonia…y
esto me provocaba más inseguridad…no fue fácil,
muchos miedos me comían por dentro…aunque por otro lado,
en ocasiones, una sensación de privilegio compensaban éstos…
El 15 de mayo llegue a Polonia, Katowice. Ésta ciudad está
en el sur del país, al parecer es una importante ciudad industrial,
no hace falta jurarlo, así es.
Cuando llegas a un lugar nuevo, siempre tienes una primera impresión,
un primer pensamiento que te viene a la cabeza nada más pisar
tierra. Bien, el resultado de este pensamiento tiene que ver con la
imagen que tienes sobre el lugar antes de conocerlo y con la realidad
que tus ojos te muestran cuando lo conoces. En mi caso, tengo que decir,
que para mí fue una grata sorpresa, ya que, tan sólo me
imaginaba una ciudad gris, pero allí pude encontrar un paisaje
verde, realmente verde, diría incluso que de un color más
intenso del lugar del que provengo
…Euskal Herria…
Los comienzos siempre se hacen difíciles…o casi siempre.
El idioma, gran obstáculo al comienzo, no compartir tus primeras
impresiones con tu gente, el miedo a no conectar con las personas del
lugar, miedos…miedos sobre tu labor allí…
Pero al mismo tiempo, una sensación de alegría, de privilegio
y de emoción te invade…sólo por el hecho de estar
donde estás…
Han pasado ya 4 meses desde que vine…durante este tiempo he tenido
ocasión de conocer gente muy interesante, lugares muy agradables
y de conocer de cerca cómo sienten y viven los polacos su cultura
e historia.
Cada persona, proyecto, ciudad y al fin y al cabo, experiencia, es diferente
y única. Mi proyecto en general está enfocado a los niños…niños
que viven en un orfanato (no es exactamente el concepto que tenemos
nosotros, más bien es una casa de acogida, donde los padres pueden
ir a visitarles pero no tienen tutela sobre ellos).
Cada 2 o 3 días a la semana durante mis dos primeros meses solía
ir al orfanato y allí, junto con otros responsables de mi organización,
preparábamos diferentes actividades para los niños…jugar
y pasar el tiempo con ellos es realmente interesante…
Durante el verano, estuve trabajando con otros niños en una especie
de colonias de verano en las piscinas municipales de Katowice…allí
nos encontrábamos todos los días y planeábamos
actividades para todos aquellos niños y jóvenes que quisieran
participar…en un principio la idea y el objetivo de este proyecto
era intentar que todos los niños, bien aquellos con los que hasta
entonces habíamos trabajado en el orfanato y bien los que se
animaran jugaran todos juntos…
No siempre es como a uno le gustaría que fuera, pero reconozco
que es una buena idea, los niños han disfrutado un montón…
Tras la temporada de verano cambian las actividades. Las colonias se
terminan y comenzamos el nuevo curso con los niños del orfanato
y los de Szansza (casa de acogida). Al margen de estos proyectos, voy
a tener la oportunidad de trabajar con personas discapacitadas en una
asociación que hay en Katowice. A pesar de no tener experiencia
en este ámbito, tengo muchas ilusiones puestas en este proyecto,
veremos como va…
Por lo demás…una de las cosas que más difíciles
se hacen para el voluntario sobretodo al principio es que a veces cansa
e irrita, el no poder hablar en tu propio idioma. El polaco es una lengua
muy complicada, tanto la gramática, como la pronunciación…al
menos lo es para los que venimos del mediterráneo…pero
no es razón para desanimarse…
Tres días a la semana recibo clases de polaco y tengo que decir
que son de gran ayuda…
Ser capaz de preguntar por una calle, por el horario del autobús
y de pedir algo en una tienda es muy satisfactorio…y gracias a
los niños también, estoy aprendiendo un montón…
Polonia, o al menos las ciudades de Polonia están llenas de vida,
hay mucho movimiento de gente en las calles a cualquier hora del día
y de la noche…por supuesto en verano…ya que en invierno
hace tanto frío que la gente se refugia en sus casas…
En verano hay cantidad de festivales, de música, de cine, de
teatro…
Como todo no es trabajar, siempre hay algo de tiempo libre para poder
disfrutar y viajar…Polonia es un buen destino para viajar…el
transporte es relativamente barato y la comunicación que hay
es bastante buena…además siempre es curioso viajar en viejos
trenes (que no por eso inseguros) y autobuses.
La mayoría de las ciudades tienen alguna línea de tranvía,
esto le da un toque histórico y antiguo a la ciudad…
Cómo podeis ver, no sólo viajando sino que tratando de
vivir de cerca las costumbres y tradiciones de un lugar diferente hace
que podáis reflexionar en profundidad sobre vuestras propias
raíces, valorar lo vuestro, además de conocer cómo
otros viven de diferente o igual manera aquello que vosotros vivís,
a aprender de vosotros mismos, incluso a ayudaros a ver el futuro más
claro…aquí uno esta digamos “solo”, lo que
conlleva un proceso de aprendizaje interior…
Estoy segura de que aunque cuando termine mi EVS y vuelva al País
Vasco seré la misma persona, en muchísimos aspectos veré
las cosas desde otro punto de vista…
Así es mi historia…espero que os haya hecho despertar la
curiosidad de vivir una experiencia única y memorable…
Suerte, Marta.